Tormenta


Tormenta

Sopla la brisa su tórrido aliento

como si suspirase de golpe

exhausta ya de tanto verano,

como si el estío hubiera secado su garganta

y la lluvia tentara lejos

como aguador fuera de temporada.

Se aciguata a lo lejos el movimiento

inconfundible de un abrazo,

un abrazo de árboles estremecidos.

Una danza que crece con el viento

nervioso, eléctrico y mojado.

Viento que no se sabe su fuente,

que he surgido indomable,

que hincha las velas de las nubes,

que las junta y las aprieta,

que las enfrenta unas con otras,

embuchadas todas de promesas.

La tormenta se ha elevado de súbito

en la alta cuesta de septiembre.

Como faro celestial sus destellos y truenos

son caóticos para la lógica de los hombres.

La luz turquesa irisa el entorno mojado,

brillante, sediento de humedades,

miedoso de catástrofes,

entregado a la suerte,

sumiso a la más alta y majestuosa

tragedia de los cuatro elementos.

Ella. tierra, esponja,

latente yerba, belleza abierta…

Él: centella, descarga,

semilla, enhiesto árbol…

Ellos: lluvia, fuego, estremecer de ramas,

fluir de aguas, eclosión de vida,

pasión y misericordia.

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