ACARICIANDO EL VACIO


Por María Bueno

Me llamo Gustavo, me llamo Gustavo, lo repito una y otra vez como un niño que cumple un castigo. ¿Quién soy? Ellos me han dicho que me llamo Gustavo, pero igual me podrían decir que soy Juan, Antonio, Luis o Perico el de los palotes.
Porque yo no sé quién soy, no me conozco, no conozco a los que me rodean que dicen ser mi familia. Ellos me hablan, me cuentan retazos de mi vida, pero yo no recuerdo. Los miro y no siento nada por ellos. No hay anhelos en mi alma, ni sentimientos en mi corazón ni recuerdos en mi mente. Solo un vacio un vacio inmenso, un vacio infinito. Una señora que dice ser mi madre, me habla con dulzura, me acaricia, me muestra fotos y más fotos que no me dicen nada, toda mi vida está plasmada en fotos, y dentro de mí la nada. ¿Quién soy? Vuelvo a preguntarme. ¿A quien quería? ¿A quién odiaba? ¿Qué recuerdos tenia? Las vivencias de todos estos años se han evaporado como unas gotas de saliva en una plancha. Pero sé que su esencia sigue en mi subconsciente, en mi interior el todo y la nada mantienen una lucha feroz por el poder.
Mientras, el vacio que habita en mi, se va llenando, pero no con vivencias y recuerdos anteriores. Todo mi ser se inunda día a día de amargura angustia y miedo. Episodios de pánico se apoderan de mi, la ansiedad los vértigos y los sudores, cada vez se repiten con más frecuencia, leo el sufrimiento y la preocupación en la cara de estos extraños que dicen ser mi familia.
No puedo más, tengo que hacer algo, y subo lentamente las escaleras hacia la terraza, el aire fresco me sentara bien. Me paseo entre los depósitos de agua y las placas solares, el suelo de terrazo está cubierto de polvo, nadie sube aquí, los pisos tienen cada uno sus terracitas particulares.
Me asomo ¡Qué lejos queda el asfalto! Subo a la cornisa me siento y dejo los pies colgando hacia fuera. Allí al borde del abismo, siento paz, me inclino y acariciando el vacio vuelo…vuelo por fin libre.
Recobro el conocimiento, estoy en la cama de un hospital, oigo a alguien decir, se ha salvado de milagro. Los toldos de las terrazas han frenado su caída, pero su estado es crítico. Mi madre está a mi lado, me dice que caí desde la terraza, pero no…no ha sido un fatal accidente, regresábamos a casa, íbamos cantando, otro coche se nos echo encima. Laura…Laura ¿Dónde está Laura, donde están los niños? ¡No…Dios mío, no…no! Unas manos me sujetan fuertemente noto un pinchazo y lentamente me hundo en la nada.

MARÍA BUENO, Agosto 2011 Tertulia Entrelíneas, Nerja, Málaga

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s